Te miro y mil cosas pasan por mi cabeza,
de las cuales no me atrevo a hacer ninguna.
entonces, a más no poder, te abrazo con la mirada;
te beso con palabras, con palabras que elogian
y te digo que te amo, con mi silencio.
Anna Toro
Caminó contra los jirones de fuego. Éstos no mordieron su carne, estos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo. J.L.B