Ella lo esperaba, porque
sentía que estaba enamorada al fin. Pasaban las horas, los días, las noches, y
él no llegaba. El reto de cada día era superarlo, porque siempre hablaba de él.
No había día en que no lo mencionara. Sus amigos ya estaban cansados de
escuchar la misma historia y preferían ignorarla, pero ella seguía teniéndolo
presente cada minuto del día. En la noche, cuando se iba a dormir, soñaba en su felicidad futura junto a él . Un buen día llegó a su casa una
carta de aquel amor por el cual ella vivía, era tan lejano que creía que iba a
valer la pena, le decía que pronto iba a visitar la ciudad, que la extrañaba y
que iban a estar juntos porque realmente la amaba. Cuando terminó de leer se
puso a llorar histéricamente, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Lo
único que quería era morirse: ¿cómo era posible que él la amara?, ¿ahora por
quién iba a sufrir?.

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