jueves, 22 de agosto de 2013

Quería una espera eterna.




Ella lo esperaba, porque sentía que estaba enamorada al fin. Pasaban las horas, los días, las noches, y él no llegaba. El reto de cada día era superarlo, porque siempre hablaba de él. No había día en que no lo mencionara. Sus amigos ya estaban cansados de escuchar la misma historia y preferían ignorarla, pero ella seguía teniéndolo presente cada minuto del día. En la noche, cuando se iba a dormir,  soñaba en su felicidad futura  junto a él . Un buen día llegó a su casa una carta de aquel amor por el cual ella vivía, era tan lejano que creía que iba a valer la pena, le decía que pronto iba a visitar la ciudad, que la extrañaba y que iban a estar juntos porque realmente la amaba. Cuando terminó de leer se puso a llorar histéricamente, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Lo único que quería era morirse: ¿cómo era posible que él la amara?, ¿ahora por quién iba a sufrir?.

por: Stephany Solano Brand





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