Caminó contra los jirones de fuego. Éstos no mordieron su carne, estos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.
J.L.B
viernes, 8 de junio de 2012
Gramática general I. Paradoja de un tiempo perfecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario